La causa judicial que indaga presuntas maniobras irregulares en el manejo de fondos de la Asociación del Fútbol Argentino sumó un nuevo capítulo de alto impacto. Por orden del juez federal Luis Armella, se realizaron allanamientos simultáneos en la sede de la AFA en la Ciudad de Buenos Aires, en el predio deportivo de Ezeiza y en la vivienda de Javier Faroni, empresario estrechamente vinculado a la conducción del organismo. Los procedimientos se inscriben en una ampliación de la investigación que apunta al circuito financiero internacional del fútbol argentino, bajo sospecha de desvío de divisas y posibles delitos de lavado de dinero. En ese marco, la Justicia puso el foco en operaciones realizadas fuera del país a través de sociedades comerciales que habrían funcionado como intermediarias para el cobro de contratos millonarios. Uno de los operativos más sensibles se desarrolló en un barrio privado de Nordelta, en Tigre, donde reside Javier Faroni, empresario teatral y ex diputado provincial. Allí, los investigadores buscaron documentación contractual, equipos informáticos y dispositivos electrónicos que podrían resultar relevantes para reconstruir el entramado financiero bajo análisis. Según consta en el expediente, Faroni figura como uno de los responsables de TourProdEnter, una firma que habría administrado cientos de millones de dólares vinculados a acuerdos comerciales de la AFA en el exterior. Parte de esos fondos, siempre de acuerdo con la investigación, habrían sido derivados a un conjunto de empresas presuntamente creadas para canalizar operaciones sin control fiscal. Las sospechas se concentran en contratos de explotación de derechos comerciales de la Selección Argentina firmados con compañías radicadas en distintos países, avalados por la actual conducción de la AFA. En ese esquema, TourProdEnter aparece como la estructura central para el cobro de ingresos globales, con movimientos detectados en bancos estadounidenses. La Justicia de Estados Unidos también sigue de cerca el caso. Organismos federales analizan transferencias realizadas a través de entidades financieras norteamericanas, bajo la hipótesis de que se habría montado una red societaria para eludir controles y mantener fondos fuera del sistema formal argentino. El expediente se originó a partir de una denuncia presentada en septiembre del año pasado ante autoridades del Departamento del Tesoro y la fiscalía federal de Estados Unidos. En esa presentación se alertó sobre la existencia de cuentas bancarias utilizadas para canalizar ingresos provenientes, entre otros negocios, de partidos amistosos internacionales y contratos de patrocinio de alcance global, sin que los recursos ingresaran a las cuentas oficiales de la AFA ni al país. Con los allanamientos ya concretados, la investigación entra ahora en una etapa decisiva: el análisis del material secuestrado podría definir responsabilidades penales y ampliar el alcance de una causa que ya trasciende fronteras y compromete al corazón del poder del fútbol argentino.
ALLANAN SEDE DE LA AFA
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