Mientras sigue abierta la incógnita sobre el recambio en la conducción del Partido Justicialista bonaerense tras el ciclo de Máximo Kirchner, en una reunión realizada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aportó una señal política elocuente en el marco de la disputa interna: el PJ comenzó a activar los mecanismos técnicos para ordenar los padrones ante la posibilidad concreta de una contienda electoral entre los distintos sectores del peronismo provincial. El encuentro, de perfil administrativo y con modalidad mixta, dejó como saldo principal la determinación de avanzar con una instancia judicial para revisar y actualizar el padrón de afiliados. La tarea quedará en manos del Juzgado Federal N°1, a cargo de Alejo Ramos Padilla, con el objetivo de depurar los registros y validar únicamente a aquellos afiliados que acrediten al menos 180 días de antigüedad partidaria. Ese universo será el habilitado para votar en una eventual interna prevista para el 15 de marzo. Según el calendario interno que maneja el partido, los listados provisorios deberán publicarse entre el 22 y el 27 de enero, un plazo ajustado si se tiene en cuenta que la Justicia Electoral se encuentra actualmente en feria. Aun así, los tiempos no admiten demasiadas modificaciones: a comienzos de febrero deberán quedar oficializadas las listas y postulaciones para la presidencia del PJ bonaerense. En ese marco, la decisión de avanzar con la preparación de los padrones es leída puertas adentro como una señal de que no está descartado un enfrentamiento en las urnas entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que responde al gobernador Axel Kicillof, y La Cámpora, el espacio que lidera Cristina Fernández y que hoy concentra tanto la conducción nacional del partido como la provincial, esta última a través de Máximo Kirchner. De todos modos, en el ecosistema peronista nadie descarta que, llegado el momento, ambas tribus confluyan en una lista de consenso que sintetice intereses y equilibrios. Esa alternativa permitiría descomprimir tensiones y evitar una escalada de conflictos internos en una fuerza política que, desde la oposición, enfrenta una puja interna de alta intensidad que amenaza con erosionar su competitividad electoral. Las definiciones, en cualquier caso, quedarán para las próximas semanas, cuando el PJ bonaerense ingrese de lleno en la etapa decisiva de su reorganización.
CUENTA REGRESIVA JUSTICIALISTA
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