La agroindustria vuelve a ocupar el centro de la escena política y económica argentina. La multinacional francesa Louis Dreyfus Company (LDC) confirmó una inversión de 400 millones de dólares para levantar en Bahía Blanca una planta de procesamiento de soja y girasol que la propia firma calificó como una de las más significativas en la última década para el sector. La noticia se conoció a través de una carta enviada al ministro de Economía, Luis Caputo, quien difundió el documento en sus redes sociales. En el escrito, la compañía anunció que la nueva instalación será “una de las mayores plantas de molienda de semillas de girasol del mundo”, consolidando a la Argentina como un nodo estratégico dentro de su red global. La decisión se gestó en marzo, durante el Foro Empresarial Estados Unidos-Argentina organizado por JP Morgan en Nueva York, donde ejecutivos de LDC mantuvieron reuniones con funcionarios nacionales. El anuncio, ahora oficial, se interpreta como un gesto de confianza hacia la política económica vigente y como un mensaje de respaldo a la estrategia de atraer capitales productivos. El desembarco en Bahía Blanca no es casual: LDC ya opera allí un puerto de aguas profundas que integra su red logística de exportación. Con más de 120 años de presencia en el país, la firma emplea a 1.300 personas y administra plantas y centros de acopio en las principales regiones productivas. Su peso en el comercio exterior es notable: en 2025 se ubicó cuarta entre los exportadores argentinos de granos y subproductos, con 12,26 millones de toneladas declaradas. La inversión se inscribe en un contexto de expansión internacional de las grandes traders del grupo ABCD (ADM, Bunge, Cargill y LDC), que vuelven a mirar hacia la industrialización en origen como estrategia para agregar valor y reforzar competitividad. En 2025, LDC reportó ventas globales por 53.200 millones de dólares y destinó casi 2.000 millones a proyectos de infraestructura y logística en distintos mercados. El proyecto en Bahía Blanca busca potenciar la capacidad de procesamiento de oleaginosas y ampliar las exportaciones con valor agregado. Para el Gobierno, la iniciativa representa un respaldo político a la estabilidad macroeconómica y a la apuesta por el desarrollo industrial. Para la compañía, es la confirmación de que Argentina sigue siendo un actor clave en el tablero global de alimentos.
BAHÍA BLANCA: LA NUEVA MECA
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