En el tablero financiero argentino, la disputa entre la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se trasladó al terreno de la deuda. Axel Kicillof y Jorge Macri, con gestiones de signo político opuesto, se enfrentan ahora en un duelo silencioso pero decisivo: quién logra seducir mejor al mercado de capitales. La provincia lanzó cuatro títulos en dólares con vencimiento en 2037, que pagan intereses semestrales y ofrecen un rendimiento cercano al 12%. Una tasa que, para los inversores, suena a tentación, aunque también a advertencia: detrás de ese retorno elevado se esconde el riesgo de unas cuentas provinciales golpeadas por déficit y dependencia de la asistencia nacional. En contraste, la Ciudad cerró una emisión internacional de 500 millones de dólares con vencimiento en 2036, a una tasa del 7,4%. Menos atractiva en términos de rentabilidad, pero respaldada por un historial de pago más sólido y una administración que presume de orden fiscal y autonomía tributaria. Los analistas no dudan en marcar la diferencia. Justina Gedikian, estratega de Cohen, subraya que las provincias pasaron de superávit a déficit y que varias debieron pedir adelantos de coparticipación. La Ciudad, en cambio, se mantuvo al margen de esa fragilidad. Pedro Moreyra, de Guardián Capital, agrega un matiz político: “Cuando un gobernador transmite señales de desconfianza hacia los acreedores, el mercado castiga con tasas más altas. En CABA, la relación con los inversores es más previsible; en PBA, más incierta”. Así, la elección para quienes apuestan en bonos se convierte en un dilema clásico: ¿Arriesgarse por la promesa de un retorno mayor en la provincia o refugiarse en la seguridad porteña? En esa tensión, la política y la economía vuelven a entrelazarse, mostrando que la competencia entre Kicillof y Macri no se limita a discursos ni gestos, sino que se libra también en el corazón del mercado financiero.
PROVINCIA: BONOS EN DISPUTA
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