La Confederación General del Trabajo (CGT) se prepara para renovar su conducción durante el Congreso previsto en el estadio de Obras Sanitarias, en un clima marcado por las disputas internas y el debate que abrió la reforma laboral promovida por el Gobierno de Javier Milei. El encuentro será clave para definir quiénes integrarán la nueva conducción de la central obrera, en medio de intensas negociaciones que buscan evitar una fractura. Las conversaciones avanzan hacia la posibilidad de reinstalar un esquema de tres secretarios generales. Dos nombres ya suenan con fuerza: Cristian Jerónimo, del gremio del Vidrio, y Jorge Sola, de los trabajadores del Seguro. El tercer lugar aún está en discusión y podría definirse horas antes del Congreso, con la chance de que sea ocupado por una dirigente mujer. En contraste, el sector identificado como “combativo” impulsa la continuidad del actual triunvirato conformado por Héctor Daer, Carlos Acuña y Octavio Argüello, al menos hasta mediados del próximo año o hasta que se debata la reforma laboral en el Congreso nacional. Si no se logra un consenso amplio, se analiza como alternativa una conducción unipersonal de transición. “La prioridad es mantener la unidad y fortalecer la CGT en un momento difícil para el país”, expresó un dirigente que participa de la mesa de negociaciones. En la antesala del Congreso, la conducción cegetista se reunió en la sede de la UOCRA para unificar criterios frente a la iniciativa oficial de modificar la legislación laboral. Aunque persisten diferencias entre los sectores dialoguistas y los más duros, todos coincidieron en rechazar cualquier retroceso en materia de derechos de los trabajadores. Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA, subrayó la necesidad de “construir acuerdos que modernicen las relaciones laborales sin resignar conquistas”. El dirigente defiende además la permanencia de la CGT en el Consejo de Mayo, el ámbito multisectorial que reúne a empresarios, gobernadores y sindicalistas. Por su parte, las corrientes más confrontativas reclaman una postura firme frente al Gobierno y no descartan convocar medidas de fuerza si el Ejecutivo avanza unilateralmente con su proyecto de reformas. Martínez reiteró la disposición al diálogo, pero advirtió: “El sindicalismo argentino siempre apuesta a la negociación. No queremos conflicto, pero si el Gobierno cierra las puertas, el movimiento obrero sabrá responder y defender su rol”. La definición final sobre la nueva conducción se conocerá a lo largo de la jornada. Las negociaciones contrarreloj buscarán proyectar una imagen de cohesión en la CGT frente al desafiante panorama político y económico que atraviesa el país.
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