La movilización que partió desde la ex ESMA y culminó en Plaza de Mayo tuvo un tono de memoria y denuncia. Entre las voces que se hicieron escuchar, la de Mayra Mendoza, diputada bonaerense y jefa comunal de Quilmes en licencia, se destacó por el filo político de sus declaraciones. La dirigente trazó un puente entre el pasado dictatorial y el presente económico, al advertir que “las recetas de Martínez de Hoz encuentran hoy continuidad en el modelo de Milei”. En su discurso, Mendoza vinculó la especulación financiera de los años setenta con las dinámicas actuales de criptomonedas y estafas digitales, a las que definió como “la misma lógica de saqueo”. No se limitó a la comparación histórica: también apuntó contra el Poder Judicial, al que acusó de operar como “partido político”, y reclamó la libertad de Cristina Fernández de Kirchner, a quien definió como “la principal líder opositora”. Según Mendoza, la condena contra la expresidenta es parte de un proceso de “debilitamiento institucional” que amenaza la democracia. La legisladora advirtió sobre un escenario de “pérdida de derechos y degradación social”, con una clase media endeudada y un aumento de la pobreza que, en sus palabras, recuerda a la “miseria planificada” de la dictadura. Frente a ello, convocó a la ciudadanía a involucrarse: “No hay que quedarse de brazos cruzados”. La marcha, que incluyó una parada frente al domicilio de Fernández de Kirchner, reunió a múltiples sectores políticos y sociales. Mendoza subrayó el rol de las nuevas generaciones, a quienes reconoció como portadoras de solidaridad y memoria reciente de las políticas kirchneristas. En el cierre, la dirigente sintetizó su planteo en una consigna: la reconstrucción de un proyecto nacional con Cristina libre como condición indispensable. “Sin ella no hay posibilidad de recuperar la Argentina”, concluyó, dejando en claro que la crónica de la jornada no fue solo un ejercicio de memoria, sino también un manifiesto político hacia el futuro.
MAYRA: MARCHA Y ADVERTENCIA
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