La Legislatura de la provincia de Buenos Aires permanece en un limbo. Las sesiones ordinarias, que deberían marcar el pulso institucional del año, siguen sin arrancar. El motivo no es menor: la disputa por la conformación de las comisiones, en especial la de Reforma Política, donde se jugarán las reglas de la elección que viene. El tablero es complejo. No se trata sólo de equilibrar oficialismo y oposición, sino de ordenar las tensiones internas del propio peronismo: kirchneristas, axelistas y massistas se miden en un forcejeo que recuerda las batallas del año pasado, cuando las reformas electorales se aprobaron entre amenazas, chicanas y proyectos sin consenso. En el Senado, la demora se explica por la agenda de Verónica Magario y su secretario legislativo, absorbidos por las internas en 16 distritos. Pero también por la rebelión silenciosa del axelismo contra Sergio Berni, jefe de los senadores peronistas, que recibió un portazo cuando intentó ordenar las comisiones. En Diputados, la parálisis tiene otro nombre: La Libertad Avanza, donde las diferencias entre Agustín Romo y los legisladores alineados con Sebastián Pareja frenaron el envío de listas. Mientras tanto, la estrategia electoral de 2027 se cocina en borradores. Entre las ideas más audaces figura eliminar la figura del vicegobernador hasta después de las PASO, permitir que el perdedor de la interna acompañe al ganador y blindar candidaturas únicas en distritos donde haya consenso. También se baraja separar la elección provincial de la nacional, un movimiento que genera recelos en el entorno de Axel Kicillof, que teme quedar aislado en su eventual aventura presidencial. La introducción de la Boleta Única Papel aparece como llave para ordenar el calendario y justificar una elección unificada. Pero detrás de cada propuesta late la misma tensión: cómo sostener el control del peronismo bonaerense en un escenario donde las fracturas internas pesan tanto como la disputa con la oposición. En definitiva, la Legislatura bonaerense se ha convertido en un espejo de las contradicciones del peronismo: un partido que busca reglas claras para competir, pero que tropieza una y otra vez con sus propias batallas intestinas.
INTRIGAS BONAERENSES
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