La Patagonia chubutense continúa bajo emergencia nacional a raíz de los incendios forestales que ya devastaron más de 50.000 hectáreas. Las llamas avanzan en áreas montañosas de difícil acceso y, en las últimas horas, la situación se volvió aún más crítica por la combinación de vientos intensos y temperaturas elevadas. Uno de los puntos más afectados es la ruta provincial 71, que permanece clausurada en el tramo que conecta con Cholila, a la altura de Los Retamos, en la localidad de El Hoyo. El humo reduce la visibilidad a cero y el tránsito solo podría reanudarse si cambian las condiciones meteorológicas. Mientras tanto, los focos ígneos continúan activos a ambos lados del camino. Más de 500 combatientes trabajan en la zona, abriéndose paso entre la vegetación con motosierras y herramientas manuales. El relieve escarpado limita el ingreso de vehículos, que solo pueden avanzar por huellas estrechas. Para contener el fuego, los brigadistas construyeron líneas de defensa que permitieron el acceso de camiones a los sectores más comprometidos. En algunos sectores, el denso humo obligó a suspender tareas por razones de seguridad. “Tuvimos que retroceder porque la visibilidad era mínima. Lo prioritario es resguardar a quienes están en el terreno. Evaluaremos nuevas estrategias para continuar el combate”, señaló uno de los brigadistas. El impacto alcanza áreas protegidas de Parques Nacionales como Lago Puelo, Nahuel Huapi, Lanín y Los Alerces. El fuego ya destruyó viviendas, afectó ganado y provocó la pérdida de especies nativas, entre ellas alerces centenarios. Equipos periodísticos se encuentran en la zona registrando los efectos del desastre. La posibilidad de que el incendio avance hacia Esquel y otras localidades genera una profunda preocupación en toda la región. “La angustia es enorme. Hay casas en zonas muy cercanas al fuego, incluso en áreas elevadas. Se sumaron muchos voluntarios, algunos llegaron desde provincias lejanas como Salta”, relató José, bombero y vecino de Cholila. El contexto climático agrava el escenario. Chubut atraviesa el período más seco de los últimos diez años, con una notable reducción de las reservas de agua. Especialistas advierten que la persistencia de la sequía y las olas de calor podrían convertir estos episodios en un fenómeno recurrente. Frente a la escasez hídrica, numerosos vecinos debieron aprender a operar bombas para abastecerse y proteger sus hogares. La expectativa ahora está puesta en una lluvia de magnitud: según los expertos, precipitaciones leves no serían suficientes para frenar el avance del fuego.
PATAGONIA EN LLAMAS
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