El Ministerio de Economía bonaerense difundió un informe que encendió las alarmas en la industria automotriz: en abril, las ventas de vehículos nacionales se desplomaron más de un 50%, mientras que la producción retrocedió un 40%. La tendencia negativa no es aislada: en el primer cuatrimestre del año, la caída interanual supera el 35%, y si se compara con 2023, el retroceso alcanza el 50%, lo que equivale a 45.000 unidades menos en el mercado. La demanda tampoco ofrece señales de recuperación. Los patentamientos, según la Asociación de Concesionarios de Automotores, se redujeron un 3,3% respecto de marzo y un 13,6% frente a abril de 2025. El panorama es de deterioro sostenido. El ministro de Economía provincial, Pablo López, fue categórico al presentar los datos: “Los indicadores de producción y demanda del sector automotriz siguen en rojo”. Y advirtió que, sin perspectivas de mejora en el consumo, la contracción industrial continuará, acumulando ya una baja superior al 20% en comparación con 2023. En su mensaje, López lanzó una crítica directa al modelo económico nacional: “Las divisiones industriales más dinámicas del país no soportan este esquema”, en referencia a la gestión de Javier Milei. La caída del sector automotriz se convierte así en un nuevo frente de disputa política, donde los números de la producción se transforman en argumento de confrontación sobre el rumbo económico del país.
AUTOMOTRICES EN PICADA
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