La habilitación para ingresar al país dispositivos médicos usados impulsada por el gobierno nacional generó un inmediato rechazo desde el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires. El titular de esa cartera, Nicolás Kreplak, cuestionó con dureza la medida y advirtió sobre los riesgos de permitir el ingreso de tecnología descartada por otros sistemas sanitarios. Las críticas surgieron tras un posteo del vocero presidencial, Manuel Adorni, quien destacó que la decisión busca reducir costos y trámites para mejorar el acceso a la salud. Para Kreplak, en cambio, se trata de una flexibilización peligrosa que abre la puerta a equipamiento obsoleto y sin controles adecuados. “En lugar de invertir en infraestructura, hospitales o insumos nuevos, se autoriza el ingreso de tecnología descartada en otros países, sin garantías suficientes”, señaló el funcionario bonaerense. La controversia se enmarca en la Disposición 224/2026 de la ANMAT, que modifica los requisitos para la importación de productos médicos usados y reacondicionados. Desde el Ejecutivo nacional sostienen que la normativa anterior había quedado desactualizada y que el nuevo esquema permitirá que no sólo importadores y fabricantes, sino también hospitales, clínicas y centros de diagnóstico, puedan acceder de forma directa a este tipo de equipamiento. La regulación establece tres vías posibles: equipos reacondicionados en el exterior, dispositivos usados que el importador considere aptos sin necesidad de reacondicionamiento y equipos que ingresen al país para ser reacondicionados localmente. El Gobierno apuesta a que esta apertura facilite la modernización tecnológica de centros de salud con menos recursos y mejore su capacidad de diagnóstico y tratamiento, aun cuando se trate de equipamiento de segunda mano. Sin embargo, el debate sobre la seguridad y la calidad de esos insumos ya quedó instalado en la agenda sanitaria.
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