El Senado se prepara para una sesión caliente: La Libertad Avanza quiere darle media sanción a la reforma laboral, pero el escenario está plagado de tensiones, reclamos y negociaciones de último minuto. Patricia Bullrich, al frente de las conversaciones, confirmó que el articulado definitivo recién se conocerá en el recinto. La decisión de mantener todo bajo llave alimenta las sospechas: las dudas giran en torno a conocer si se trata de un proyecto más liviano que lo prometido o de un paquete de cambios más profundos a la Ley de Contrato de Trabajo. Los mandatarios provinciales levantaron la voz contra la baja del impuesto a las Ganancias para Sociedades. El golpe directo a la coparticipación amenaza las finanzas locales, ya debilitadas por la caída de la recaudación y el recorte de obra pública. Diego Santilli, desde el Ministerio del Interior, intenta tender puentes, aunque la Casa Rosada se muestra firme en no ceder. Por su parte, la CGT convocó a una movilización frente al Congreso. El mundo gremial advierte que la reforma pone en riesgo su financiamiento: menos aportes patronales a las obras sociales y la obligación de que cada trabajador autorice el descuento de la cuota sindical. También desaparece la retención automática del aporte solidario de los no afiliados. La CAME cuestiona la prevalencia de convenios de empresa por sobre los nacionales y la eliminación de aportes obligatorios a las cámaras. Los bancos, por su parte, advierten que la posibilidad de pagar sueldos en billeteras virtuales les quita un negocio clave. La UCR puso la lupa sobre el Fondo de Afectación Laboral, que se financiaría con aportes patronales en detrimento de la Anses. Sin acuerdos con estos sectores, varios artículos podrían naufragar en la votación.
REFORMA EN DISPUTA
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