En la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata, el cemento fresco convive con la disputa política. Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura bonaerense, caminó los pasillos en obra junto al vicepresidente académico Fernando Tauber, revisando el avance de una ampliación que promete siete nuevas aulas y un sistema de circulación vertical que conectará los pisos como arterias de un cuerpo en expansión. La recorrida no fue sólo técnica: fue también un gesto político. Katopodis eligió ese escenario para marcar diferencias con la Casa Rosada: “Mientras Milei desfinancia la universidad pública, Axel Kicillof la hace crecer”, lanzó, en un mensaje que buscó instalar la idea de contraste entre abandono y construcción. El proyecto abarca 1.378 metros cuadrados y se inscribe en el Programa Provincial de Infraestructura Universitaria, que reactiva 21 obras paralizadas en 20 universidades del territorio bonaerense. El objetivo es claro: aulas, laboratorios y talleres que sostengan la docencia y la investigación, pero también un relato de inversión frente a la narrativa de ajuste. Katopodis cerró su intervención con un tono épico: “Defendemos la universidad pública, gratuita y de calidad porque creemos en la palabra futuro”. La frase, más que un cierre, funcionó como consigna de campaña: educación e igualdad como pilares de una Nación que se quiere más grande. En La Plata, las paredes aún sin pintar ya cargan con un significado que excede lo arquitectónico. Son, al mismo tiempo, ladrillos y banderas.
AULAS FRENTE AL RECORTE
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