En los pasillos del peronismo bonaerense se mueve una pieza inesperada: Miguel Ángel Pichetto. El exsenador comenzó a tejer un entramado que busca correrse del kirchnerismo duro y abrir un cauce hacia el centro político. La operación incluye conversaciones con intendentes del PJ, algunos con vínculos estrechos con Axel Kicillof, y el acercamiento a figuras que orbitan entre el peronismo clásico y sectores libertarios desencantados. El punto de partida fue una reunión discreta con Cristina Fernández en su departamento de San José 1111. Desde entonces, Pichetto aceleró contactos: compartió escenario con Guillermo Moreno en el acto “Doctrina, Industria y Trabajo”, donde también se sumaron intendentes como Gustavo Menéndez, de Merlo. La coincidencia no es menor: Moreno mantiene una crítica frontal al gobernador Kicillof, y el armado que se bosqueja no parece pensado para apuntalar su eventual candidatura presidencial. En paralelo, Pichetto tantea la incorporación de senadores libertarios bonaerenses alejados de Karina Milei, como Carlos Kikuchi, el “Nono” Vargas y Silvana Ventura. La idea: construir un espacio que dialogue con empresarios y sectores sociales preocupados por la falta de una alternativa sólida frente al avance de Javier Milei. Lo llamativo es el gesto pragmático de Cristina. Su situación judicial y la necesidad de recomponer condiciones de detención parecen haber suavizado viejas resistencias ideológicas. Dirigentes cercanos, como Juan Manuel Olmos, insisten en que el peronismo debe ser el eje de un acuerdo amplio que incluya radicales y sectores del centro. No es casual que voces kirchneristas como Juliana Di Tullio y el gobernador riojano Ricardo Quintela hayan defendido públicamente la incorporación de radicales, mencionando incluso a Martín Lousteau. La dinámica se replica en los territorios: Fernando Espinoza, intendente de La Matanza, sorprendió al designar en su gabinete a Héctor “Toty” Flores, referente de la Coalición Cívica y rival electoral en octubre pasado. Un gesto que confirma que las fronteras políticas se están reconfigurando. En definitiva, Pichetto se mueve como arquitecto de un peronismo que busca escapar de la polarización y abrir un cauce hacia el centro. La incógnita es si ese armado logrará consolidarse en un escenario donde las urgencias de Cristina, las tensiones con Kicillof y la sombra de Milei marcan el pulso de la política argentina.
PICHETTO MUEVE FICHAS
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