Febrero dejó al descubierto una tensión que el Gobierno no logra disimular: mientras la narrativa oficial insiste en un ciclo expansivo, los números del INDEC marcaron un retroceso que golpea el corazón del relato. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se contrajo 2,1% interanual y 2,6% respecto de enero, en términos desestacionalizados. La tenue suba de 0,1% en la serie tendencia-ciclo apenas alcanza para maquillar un freno evidente. El mapa sectorial desnuda la fragilidad. La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio retrocedió 7%, dos pilares del mercado interno que explican gran parte del deterioro. En contraste, minería y agro exhibieron saltos cercanos al 10% interanual, sosteniendo el índice en un equilibrio precario. La foto es clara: unos pocos motores empujan, mientras el resto se arrastra. Los informes privados refuerzan la alarma. ACM subraya que más de dos tercios del crecimiento provienen de sectores puntuales, sin derrame hacia el consumo. LCG, más tajante, advierte que la actividad volvió a niveles de mediados de 2025 y que la demanda interna sigue asfixiada por salarios debilitados y crédito retraído. El consumo, además, se inclina hacia importados, favorecido por un tipo de cambio apreciado. En medio de la tormenta, el ministro Luis Caputo buscó relativizar el golpe: atribuyó la caída a menos días hábiles y al paro general, y destacó la continuidad de la tendencia positiva en la serie suavizada. Pero la explicación choca con la contundencia del dato mensual. La contradicción se hizo más evidente cuando, horas antes de conocerse el informe, el funcionario Javier Lanari celebraba un crecimiento de 4,4% en 2025 y proyectaba otro año de expansión. El optimismo oficial se estrelló contra la realidad estadística. La escena política se carga de simbolismo: el Gobierno intenta sostener un discurso de recuperación, pero la economía muestra fisuras que no se pueden ocultar. La crónica de febrero es, en definitiva, la crónica de un relato que empieza a perder credibilidad frente al peso de los números.
DATOS VERSUS RELATO
artículo anterior

