El Gobierno insiste en que la inversión en energía, minería y el empuje del agro serán los pilares de la recuperación. Sin embargo, la apuesta más ambiciosa pasa por reeditar el boom de créditos al consumo que se vivió entre 2024 y 2025. El problema es que hoy el escenario es mucho más áspero: la morosidad trepó a niveles históricos y amenaza con neutralizar cualquier intento de derrame hacia la economía real. Según la consultora 1816, en mayo la mora de las familias alcanzó el 12,7% del sistema financiero, lo que equivale a 5,8 millones de argentinos en dificultades. Analytica, en línea con ese diagnóstico, calculó que el 27% de quienes tienen crédito, unos 5,3 millones de personas, se encuentran en situación de impago. Aunque algunos especialistas advierten que la velocidad del deterioro se ha moderado, la magnitud del problema sigue siendo alarmante. El ex director del Banco Central, Jorge Carrera, subrayó que la raíz del fenómeno no está en las tasas de interés, sino en la caída de la actividad y de los ingresos. “El nivel de mora es alto y preocupante”, advirtió, y señaló que las estadísticas oficiales podrían estar subestimando la cantidad de hogares con dificultades para cumplir sus compromisos. Desde Eco Go, Luciano Patruco recordó que el crédito lleva siete meses sin crecer en términos reales, lo que impide que funcione como motor de alivio. Aunque destacó que algunos bancos, como el Nación, impulsan planes de refinanciación, el margen de recuperación parece limitado. “El crédito, en el mejor de los casos, está estancado”, resumió. Las proyecciones privadas sugieren que el pico de morosidad se habría alcanzado en junio, con un rango de entre 7,8% y 8% en el sector privado, y que podría descender lentamente hacia fin de año. Pero incluso en ese escenario, los niveles seguirían siendo demasiado elevados para que el crédito vuelva a ser un dinamizador de la economía. El desafío político es evidente: sin salarios reales en recuperación, sin reducción de la informalidad y con un desempleo en alza, el crédito difícilmente pueda convertirse en el engranaje de la reactivación. Y lo que está en juego no es solo la capacidad de consumo de millones de argentinos, sino la credibilidad de la estrategia oficial para sacar a la economía del estancamiento.
MOROSIDAD RECORD
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