El peronismo en la Cámara Alta de la provincia de Buenos Aires logró desactivar una crisis que amenazaba con quebrar su bloque y alcanzó un acuerdo para la conformación de las comisiones legislativas. La negociación, marcada por tensiones internas y gestos de concesión, terminó con La Cámpora reteniendo la estratégica comisión de Asuntos Constitucionales, mientras que el Frente Renovador aseguró espacios clave en Presupuesto e Impuestos y Reforma Política. La pulseada tuvo como protagonistas a la vicegobernadora Verónica Magario, el ministro Sergio Berni, Malena Galmarini y el camporista Emmanuel González Santalla. Durante varios días, el bloque estuvo al borde de la ruptura, luego de que Magario intentara imponer un esquema de comisiones sin consenso, designando a Germán Lago en Legislación General y proponiendo a Galmarini para Asuntos Constitucionales, un bastión histórico de La Cámpora. El kirchnerismo interpretó la jugada como una provocación. Finalmente, Galmarini cedió y permitió que González Santalla continúe al frente de Asuntos Constitucionales, mientras que Valeria Arata presidirá Presupuesto e Impuestos. Como contrapartida, La Cámpora respaldará a Galmarini en Reforma Política, comisión que será central en el debate sobre las reglas electorales del próximo año. El trasfondo de la disputa revela tensiones acumuladas: la parálisis legislativa de más de dos meses, el malestar con Magario y las diferencias que se arrastran desde que Cristina Fernández logró imponer a Mario Ishii como vicepresidente primero del Senado, desplazando la aspiración de Magario de ubicar a Ayelén Durán, dirigente cercana a Andrés “Cuervo” Larroque. La tregua alcanzada evita, por ahora, un quiebre que hubiera tenido consecuencias en Diputados y en los Concejos Deliberantes. Sin embargo, el costo político de Magario y la fragilidad del entendimiento dejan en claro que la unidad peronista en la Legislatura bonaerense sigue siendo un equilibrio inestable.
SENADO: LA CÁMPORA RESISTE
artículo anterior

