El histórico Frigorífico Pico (referente nacional y cuna de la marca Paty) atraviesa una de las crisis más profundas de su trayectoria. Con un pasivo que supera los 30 mil millones de pesos y una actividad prácticamente detenida, la empresa resolvió suspender a sus 450 trabajadores tras una caída abrupta en los niveles de faena. El contexto sectorial no ofrece alivio: el consumo interno de carne se mantiene en pisos históricos y las exportaciones muestran un retroceso significativo, especialmente hacia China, principal destino externo. En ese escenario, la planta pampeana pasó de procesar 600 animales por día a apenas 50, un volumen incompatible con cualquier esquema de sostenibilidad operativa. La firma de la familia Lowenstein había iniciado hace un año un proceso de ajuste que implicó la desvinculación de cerca de cien empleados. Sin embargo, la falta de recuperación productiva derivó ahora en una decisión más drástica: paralizar la actividad e implementar suspensiones masivas. Desde los gremios del sector reconocen que el cuadro es crítico y lo inscriben en una dinámica de deterioro general que atraviesa a buena parte de la industria frigorífica desde el cambio de gobierno. La contracción de la faena no solo impactó en el empleo, sino que profundizó un frente financiero ya comprometido: sólo con el Banco de La Pampa, la empresa acumula una deuda de 9.000 millones de pesos. A ello se suman más de mil cheques rechazados y un pasivo total que ronda los 30 mil millones, según registros del Banco Central. En paralelo, productores de hacienda de Trenel y Eduardo Castex reclaman pagos atrasados de varios meses, según confirmó el intendente local, Horacio Lorenzo. En una comunicación interna, la empresa informó a su personal que abonará por enero un monto de 500 mil pesos y entregará la cuota semanal de carne prevista por convenio. Aun así, en Trenel crece el temor a un cierre definitivo de la planta, con el consecuente impacto social y económico en la región. El caso de Pico no es aislado. Durante 2025, múltiples frigoríficos avanzaron en procesos de reducción de personal, generando conflictos laborales que continúan abiertos. Uno de los ejemplos más críticos es el del frigorífico Euro, en Santa Fe, donde 15 familias sostienen desde hace más de dos meses una ocupación de la planta en reclamo de salarios adeudados desde octubre. Entre los factores estructurales que explican este escenario se destaca la caída de las exportaciones, que en 2025 retrocedieron un 7,3%, con una contracción aún mayor en los envíos a China, donde la baja alcanzó el 12,3%. Una combinación de variables que pone en jaque a un sector clave de la economía argentina y expone, con crudeza, el costo social de la crisis.
PATY EN CRISIS
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