El inicio de clases en la provincia de Buenos Aires amenaza con convertirse en un campo de disputa sindical y política. Axel Kicillof enfrenta un paro docente convocado para el 2 de marzo, luego de que las negociaciones salariales con los gremios se estancaran en medio de un clima de creciente malestar. La pulseada comenzó con una oferta oficial de apenas 2% de incremento para febrero, cifra que quedó por debajo incluso del índice de inflación difundido por el Ministerio de Economía. El rechazo fue inmediato, y ni siquiera la mejora al 3% logró contener la bronca acumulada en las bases. Suteba, el sindicato que conduce Roberto Baradel y que históricamente se ha mantenido cercano al gobernador, se vio obligado a anunciar la medida de fuerza. El trasfondo es más profundo: los docentes arrastran resentimiento por el acuerdo de 2025, cuando aceptaron un aumento del 25,9% frente a una inflación oficial del 31,5%. La sensación de pérdida salarial se ha convertido en un punto de quiebre, y ahora la conducción gremial se encuentra en una encrucijada. Baradel debe sostener la alianza política con Kicillof, pero al mismo tiempo responder a unas bases que ya no toleran resignar poder adquisitivo bajo un gobierno que se presenta como peronista. La crisis no se limita al sector educativo. Estatales y judiciales también rechazaron las ofertas de incremento, y la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación envió una dura nota al ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, denunciando el “profundo malestar” por la pérdida salarial acumulada. El conflicto docente, sin embargo, tiene un peso simbólico mayor: el paro en el primer día de clases expone la fragilidad de la relación entre el gobierno provincial y los gremios que fueron su sostén político. La frase que circula entre los dirigentes sindicales sintetiza el momento: “Todo bien con Axel, pero necesitamos guita”. En este escenario, el inicio del ciclo lectivo se convierte en una prueba de fuego para Kicillof y para Baradel, atrapados entre la necesidad de preservar la alianza y la presión de unas bases que reclaman respuestas inmediatas.
BRONCA EN LAS AULAS
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