La elección de concejales en Mendoza dejó expuesta una herida que el peronismo arrastra desde hace años: la tensión entre los intendentes tradicionales y La Cámpora. El pasado domingo, esa disputa se tradujo en números que golpearon con fuerza a la agrupación de Máximo Kirchner, incapaz de consolidar representación en los departamentos clave. En San Rafael, los hermanos Omar y Emir Félix lograron imponerse en la elección de convencionales constituyentes, pero quedaron apenas detrás del frente que reúne a Alfredo Cornejo y La Libertad Avanza en la contienda de concejales. La Cámpora, con su lista “San Rafael Futuro”, apenas alcanzó un 5,7% y quedó relegada al cuarto lugar, sin representación en el Concejo. La ruptura, según voces locales, se originó en la exigencia camporista de ocupar un lugar seguro en la lista, algo que los Félix rechazaron por considerar desmedido frente al escaso caudal de votos. El panorama se repitió en Rivadavia y Luján de Cuyo, donde la división interna debilitó al PJ y dejó a los camporistas sin concejales. En Luján, el oficialismo provincial arrasó y las dos listas peronistas apenas superaron el 10% cada una. “Si no rompían, metíamos dos concejales; ahora ellos se quedaron sin nada”, se lamentó un dirigente justicialista. Hubo, sin embargo, excepciones: en Maipú, La Paz y Santa Rosa, los intendentes lograron acuerdos con La Cámpora y se impusieron en sus distritos. Esa convivencia muestra la paradoja del peronismo mendocino: la agrupación juvenil complica la estrategia de moderación hacia el centro, pero también conserva un caudal que puede ser decisivo en elecciones ajustadas. Más allá de los resultados locales, la lectura política trasciende Mendoza. En el PJ del interior se interpreta la derrota camporista como un mensaje directo hacia Axel Kicillof, identificado con el kirchnerismo duro. La advertencia es clara: fuera del Conurbano, los candidatos ligados a Cristina Fernández enfrentan un rechazo persistente. Algunos intendentes bonaerenses ya deslizan que la candidatura presidencial de Kicillof carece de proyección nacional y que el peronismo debería repensar su estrategia hacia 2027. Incluso en el gobierno nacional se percibe la fragilidad del gobernador bonaerense. Mientras La Libertad Avanza busca polarizar con él, los intendentes evalúan desdoblar elecciones para preservar sus territorios. En ese tablero, la figura de Kicillof aparece cada vez más condicionada por las tensiones internas y por un electorado que, al menos en Mendoza, le dio la espalda al kirchnerismo.
LA CÁMPORA SIN VOTOS
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