En medio de las negociaciones paritarias, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires resolvió otorgar un incremento transitorio del 1,5% en los sueldos de los estatales, a cuenta de futuros acuerdos. La decisión busca evitar que los haberes caigan mientras las conversaciones con los gremios continúan abiertas. La medida surgió tras el pedido de la secretaria general de UPCN Buenos Aires, Fabiola Mosquera, quien exigió que los salarios no retrocedieran respecto del mes anterior. El Ejecutivo provincial accedió a ese reclamo, aunque el gesto no alcanza para disipar el malestar sindical. El anticipo salarial se inscribe en un clima de rechazo generalizado: las organizaciones estatales habían desestimado la propuesta oficial de un 3% para febrero, que en términos reales apenas representaba un 1,5% sobre la última liquidación. Los gremios calificaron la oferta como insuficiente y reclamaron mejoras más sustanciales, además de avances en cuestiones estructurales como el pase a planta permanente, recategorizaciones y la apertura de mesas técnicas sectoriales. La disconformidad no se limita al sector civil. Los docentes también expresaron su desacuerdo con las propuestas oficiales, lo que amplifica la tensión en vísperas del inicio del ciclo lectivo. El gobernador Axel Kicillof enfrenta así un escenario complejo: garantizar ingresos que eviten un retroceso inmediato, mientras intenta recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores y sostener la gobernabilidad en un contexto de demandas múltiples. Por ahora, el 1,5% funciona como un puente precario: un alivio momentáneo que mantiene vivas las negociaciones, pero que deja en evidencia la distancia entre las expectativas gremiales y la capacidad presupuestaria del Ejecutivo. La pulseada continúa, y el desenlace dependerá de la próxima oferta que logre acercar posiciones en una mesa cada vez más cargada de tensiones políticas y sociales.
PULSEADA SALARIAL ABIERTA
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