El tablero económico argentino volvió a encenderse con la publicación de los datos de ventas minoristas PyME de julio, difundidos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El informe reveló una contracción interanual del 3,8%, lo que abrió un nuevo frente de discusión entre el Gobierno, el empresariado y referentes del sector tecnológico. Por un lado, las consultoras y analistas advierten que el consumo atraviesa un escenario crítico, con rubros como alimentos, indumentaria y bazar en retroceso. Desde la CAME, su presidente Ricardo Diab atribuyó la caída al impacto de las tarifas y al agotamiento del efecto del medio aguinaldo, y subrayó que más del 60% de los comercios considera desfavorable el contexto para invertir. En contraste, el oficialismo insiste en que los niveles de consumo se mantienen en máximos, apoyándose en los datos del INDEC que mostraron un alza de 0,8% en el consumo privado durante el primer trimestre. El presidente Javier Milei celebró en redes sociales la intervención de Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, quien defendió el crecimiento del comercio electrónico, 38% en moneda constante en el último trimestre, como motor de recuperación. Milei reposteó su mensaje con un contundente “Masterclass”, reforzando la narrativa oficial de que la economía se dinamiza por la vía digital. La polémica se profundizó cuando Diab respondió que “son dos universos que no son comparables”, y advirtió que el auge del e-commerce no compensa la caída de los comercios físicos. Los datos de la consultora Vectorial respaldan esa visión: en 2025, el comercio electrónico representó apenas el 18,7% del total, mientras que el consumo masivo por canales digitales apenas alcanzó el 6%. La discusión expone una economía a dos velocidades: mientras un segmento minoritario de altos ingresos sostiene el promedio y dinamiza las plataformas digitales, la mayoría de los hogares enfrenta salarios rezagados frente a la inflación y tarifas en alza. Informes de la Fundación Encuentro y de la CAC confirman que el consumo masivo sigue deprimido, con caídas interanuales que se repiten mes tras mes. En este escenario, el Gobierno apuesta a mostrar señales de recuperación en la recaudación del IVA y en el comercio electrónico, mientras las PyMEs alertan por cierres de locales y despidos. La disputa entre Galperin y la CAME se convierte así en un reflejo político de la tensión entre la narrativa oficial y la realidad cotidiana de los consumidores.
CONSUMO MASIVO EN ROJO
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