En un acto cargado de simbolismo, el presidente Javier Milei encabezó la ceremonia por el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, en la Plaza homónima del barrio de Retiro. Rodeado por su gabinete y acompañado por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, el mandatario aprovechó la conmemoración para reforzar su narrativa sobre la defensa de la libertad y lanzar críticas directas al kirchnerismo. Tras depositar una ofrenda floral y entonar el himno nacional, Milei pronunció un discurso de unos diez minutos en el que vinculó el legado sanmartiniano con su proyecto político: “La gesta de San Martín es inspiración para todo mi gobierno. Los enemigos de la libertad existen y no descansan”, afirmó. El Presidente advirtió sobre “enemigos externos e internos” y defendió el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y de seguridad como condición indispensable para preservar la soberanía. “Un pueblo libre necesita policías capaces y vigilantes”, subrayó, al tiempo que planteó objetivos estratégicos: proteger las fronteras, elegir alianzas geopolíticas adecuadas y combatir el terrorismo. Milei también trazó un paralelismo entre la figura del Libertador y su gestión: recordó que San Martín murió ignorado por la patria y sostuvo que esa deuda histórica debe interpelar al presente. “El precio de la libertad es la eterna vigilancia”, remarcó, enlazando el concepto con los desafíos económicos actuales: “Nuestra misión es garantizar estabilidad y crecimiento para que cada ciudadano pueda planificar su vida”. El acto tuvo además un fuerte componente político. El abrazo entre Milei y Jorge Macri simbolizó el acercamiento entre La Libertad Avanza y el PRO, en medio de negociaciones parlamentarias y conversaciones sobre un eventual acuerdo electoral. La presencia de referentes como Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis reforzó la idea de que la ceremonia fue también una puesta en escena de unidad y diálogo. La reaparición pública de Milei, tras más de una semana de silencio en Olivos, marca un nuevo capítulo en la estrategia oficialista: utilizar fechas patrias para proyectar un discurso de confrontación con el pasado y de consolidación de alianzas hacia el futuro.
MILEI CONTRA ENEMIGOS INTERNOS
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