El gobernador Axel Kicillof enfrenta un tablero político complejo: administrar la Provincia de Buenos Aires bajo la presión presupuestaria del Gobierno nacional, proyectar un armado nacional con miras a 2027 y, al mismo tiempo, ordenar el Partido Justicialista bonaerense en un escenario de fricciones con el kirchnerismo. La llegada de Kicillof a la presidencia del PJ provincial, tras la renuncia de Máximo Kirchner a disputar la conducción, marcó un punto de inflexión. Para algunos, fue un gesto de unidad; para otros, la evidencia de un retroceso del kirchnerismo. Lo cierto es que el gobernador asumió el desafío de revitalizar una estructura partidaria que venía con escasa actividad institucional. En los últimos días, la reafiliación de Santiago Cúneo, acompañado por Andrés Larroque y Mariano Cascallares, reavivó el debate interno. Cúneo agradeció a Kicillof por “liberar” al PJ bonaerense, mientras el mandatario encabezaba un encuentro con dirigentes de la Quinta Sección Electoral en San Miguel del Monte, donde dejó definiciones estratégicas: “El peronismo no puede limitarse a ser una herramienta electoral; debe ser un espacio de participación, formación y organización territorial”. El mensaje apunta a diferenciarse de las disputas internas que desgastaron al Frente de Todos y que, según Kicillof, facilitaron el ascenso de Javier Milei. La experiencia de Fuerza Patria en 2025, con su fractura y derrota frente a La Libertad Avanza, funciona como advertencia de lo que el peronismo debe evitar si pretende recuperar el gobierno nacional. En paralelo, se despliega una campaña de afiliaciones para fortalecer la base partidaria. “Con la nueva aplicación y la campaña de afiliación buscamos sumar a las nuevas generaciones y preparar al partido para los próximos 100 años de la Argentina”, sostuvo Kicillof. Mariano Cascallares, intendente de Almirante Brown y secretario general del PJ bonaerense, lidera esta ofensiva territorial, articulando con sindicatos de la CGT Regional que ya trabajan para incorporar 1.500 nuevos afiliados. El desafío es claro: reconstruir un peronismo que supere la lógica electoralista y vuelva a conectar con una sociedad golpeada por el ajuste y la incertidumbre. Kicillof apuesta a que la revitalización del PJ bonaerense sea el primer paso de una estrategia nacional más amplia.
PERONISMO EN DISPUTA
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