En medio de las tensiones internas del peronismo y las presiones externas del oficialismo, Cristina Fernández rechazó de plano la idea de suprimir las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). La expresidenta considera que sin ese mecanismo la definición de candidaturas quedaría en manos de las estructuras partidarias, lo que abriría la puerta a maniobras que podrían fragmentar al movimiento. La hipótesis que circuló en los pasillos del PJ sugería inscribir el nombre de Cristina en la boleta, pese a su inhabilitación judicial, acompañado por un vice como Sergio Uñac. El esquema buscaba desplazar a Axel Kicillof, pero fue desestimado por la propia exmandataria: “Si se eliminan las PASO y el partido impone un candidato que no contiene a todos, cualquiera arma una lista por afuera y se pierde la elección”, habría argumentado ante sus interlocutores. El rechazo de Cristina se cruza con la estrategia del gobierno de Javier Milei, que encomendó a Diego Santilli avanzar en el Congreso con la eliminación de las primarias. Sin embargo, la resistencia de Patricia Bullrich dentro del bloque libertario complicó el plan. En paralelo, dirigentes como Jorge Capitanich y Eduardo Vischi impulsaron proyectos para volver optativas las PASO, lo que generó nuevas alertas en el kirchnerismo: temen que La Libertad Avanza pueda influir en internas opositoras. Mientras tanto, figuras como Uñac y Ricardo Quintela ya consultaron con Cristina Fernández sobre sus aspiraciones presidenciales. La expresidenta les dio luz verde para recorrer el país y posicionarse, aunque mantiene distancia con Kicillof, a quien formó políticamente pero que no buscó su aval en esta etapa. Esa tensión alimenta especulaciones sobre un eventual escenario sin primarias, donde el PJ tendría la llave de las candidaturas y Cristina conservaría un rol decisivo. Por ahora, el bloque peronista en el Senado no fijó una postura unificada. La discusión sobre las PASO sigue abierta y expone la falta de conducción clara en el espacio. Lo que sí parece definido es la convicción de Fernández: sin internas, el riesgo de fractura es mayor y la posibilidad de triunfo se reduce.
CRISTINA CORTA EL JUEGO
artículo anterior

