Un episodio inesperado sacudió la agenda de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en su regreso al país. Dirigentes de la entidad fueron demorados por agentes del FBI en el aeropuerto internacional John F. Kennedy, minutos antes de abordar el vuelo hacia Buenos Aires junto a parte del plantel que disputó la última Copa del Mundo. La intervención provocó un retraso de más de dos horas en la partida, lo que demoró también la llegada de la delegación al aeropuerto de Ezeiza, donde miles de simpatizantes aguardaban al seleccionado subcampeón. El incidente se inscribe en el marco de una investigación federal en Estados Unidos sobre movimientos financieros vinculados a la AFA y a empresarios relacionados con la conducción del fútbol argentino. Documentos judiciales señalan que varios dirigentes deberán comparecer el próximo 30 de julio ante la Corte del Distrito Sur de Florida, en una pesquisa que indaga operaciones comerciales y adquisiciones inmobiliarias en Miami valuadas en más de 11 millones de dólares. Entre los nombres bajo análisis figura el empresario Faroni, investigado tanto en Estados Unidos como en Argentina por el presunto desvío de fondos a través de la firma TourProdEnter, registrada a nombre de su esposa, Erica Gillette. La empresa habría canalizado cerca de 300 millones de dólares en cuentas bancarias norteamericanas, lo que disparó sospechas de lavado de activos y fraude financiero. Frente a la creciente difusión de versiones periodísticas, la AFA emitió un comunicado categórico: negó que su presidente, Claudio Tapia, o el tesorero Pablo Toviggino hayan sido citados por la justicia estadounidense o que se les hayan incautado dispositivos electrónicos. “Es absolutamente falso afirmar que Tapia o Toviggino deban declarar en Estados Unidos”, subrayó la institución, que además advirtió sobre la “grave desinformación” generada por publicaciones inexactas y anunció que se reserva el derecho de iniciar acciones legales contra quienes difundan información engañosa. El episodio, que combina la política deportiva con la diplomacia judicial, coloca a la AFA en el centro de un tablero internacional donde se cruzan intereses económicos, reputación institucional y la presión de los organismos de control. Mientras tanto, la Selección y sus figuras más emblemáticas, como Lionel Messi y Rodrigo De Paul, se mantienen al margen de la controversia, en un escenario que promete nuevas definiciones en los próximos días.
PELOTA QUE QUEMA
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