Diego Santilli fue confirmado como nuevo jefe de Gabinete por los hermanos Milei, en una decisión que busca ordenar la interna oficialista tras la abrupta salida de Manuel Adorni. El exvocero, en estado de conmoción, se resiste a aceptar su desplazamiento, que se precipitó en las últimas horas y amenaza con derivar en consecuencias judiciales. El ministro del Interior llega al cargo como figura de equilibrio dentro del universo libertario. Aunque responde políticamente a Karina Milei, mantiene vínculos fluidos con Santiago Caputo y su desembarco apunta a evitar que las tensiones entre ambos sectores escalen aún más. La Casa Rosada, incómoda por la filtración de la noticia mientras Javier Milei se encontraba en España, intentó instalar que la definición final se tomaría a su regreso de Europa. Sin embargo, la reunión de Santilli con Karina Milei y referentes menemistas terminó de sellar el movimiento. La salida de Adorni, marcada por denuncias de gastos excesivos y presiones parlamentarias, buscó adelantarse a un escenario crítico: su inminente destitución en el Congreso, con el PRO dispuesto a votar en contra tras semanas de contradicciones internas. “Milei no puede permitir que el Parlamento expulse a su jefe de Gabinete; el impacto en los mercados sería devastador”, reconoció un funcionario cercano al Presidente. En paralelo, la revelación de millonarios gastos en entretenimiento digital con tarjetas de empleados terminó de acelerar la caída del vocero. El gobierno evaluó inicialmente dejar que el Congreso consumara la destitución para victimizarse frente a la oposición, pero el riesgo de proyectar hacia el exterior la imagen de un oficialismo desbordado por la corrupción inclinó la balanza hacia una salida controlada. Santilli, por su parte, confía en que su nuevo rol no afectará sus aspiraciones de competir por la gobernación bonaerense. “Se tiene mucha fe para encarar este desafío”, aseguró un dirigente porteño que recordó su capacidad de recomponer gestiones en momentos de crisis. Su llegada a la Jefatura de Gabinete busca cerrar un ciclo de tres meses de turbulencias y enviar al mercado una señal de estabilidad política.
GOBIERNO EN SHOCK
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